Los mariachis Kamikazes (4 min read)

Aclaración previa: por Mariachi me refiero a esto, evitando malas interpretaciones e ilustrando a quien no sepa lo que es, si es que…

La ciudad de México, bajo el concepto de “mega urbe”, alberga un sinnúmero de tribus o subculturas urbanas. Mencionar algunos, o ponerme a numerarlos sale sobrando en este caso. Dentro de todas éstas tribus, hay una en especial que me llama mucho la atención. No es como tal lo que los sociólogos o quienes se dediquen a este tipo de investigaciones denominarían “tribu”, pero para mi lo es.

Son los mariachis “kamikaze”.

No son como cualquier otro mariachi. No. Estos no andan en grupos de 15, bajando su guitarrón, barriga y hastío de viejas camionetas, o en vans (por cierto, nunca he visto usen Combis) recorriendo la ciudad llegando a románticos callejones (o no1) para cantar serenata2 al lado de empedernidos románticos. Pero no. Insisto, estos no son así.

Antes tengo que explicar un pequeño detalle: el Eje Central (Lázaro Cárdenas).

[léase lo siguiente con voz de documental/guía turístico]

El eje central, como su nombre lo dice, es la avenida central de la ciudad de México. El eje cero. Es una avenida que corre de sur a norte, cuyos seis carriles parten la ciudad (y sus ejes viales) entre oriente y poniente, ... Para muchos (incluyéndome) lo más chingón de su recorrido es cuando pasa por el mero centro de la H. Ciudad. A su derecha, la torre latinoamericana; a su izquierda el coloso de mármol o Palacio de Bellas Artes; desde aquí se alcanza a ver, sobre su derecha a media cuadra sobre Madero la Casa de los Azulejos; a su derecha también, el edificio Correos cuya escalinata [...], sobre 5 de mayo a su derecha unos cuantos metros el Palacio de Minería y el famoso caballito y entre los carriles 4 y 5 un mariachi. Sí señores, uno de los llamados mariachis kamikaze

Estos señores, vestidos con el típico traje charro (sin sombrero para facilitar su labor) se dedican a conseguir clientes sobre eje central, unas cuadras antes de llegar a la legendaria Plaza Garibaldi, hogar de los Mariachis en el D.F. Pero para conseguir su objetivo, descartan peligros aceptables como pueden ser los coches que se transitan por cualquiera de los 6 carriles de la avenida, quienes entre otras cosas, a cierta hora, toman los semáforos como meras sugerencias o recomendaciones. Terminan siendo una suerte de toreros en traje de charro, sin burladero, intentando interceptar a los automovilistas lo más pronto posible y a cualquier costo, para llevarlos a escuchar, con sus compadres una (o dos, o tres,…) folklóricas interpretaciones musicales (rolas) “deacien baritos cada una patrón”. Una vez acordado el trato, el mariachi se va con él para encontrarse con sus colegas musicales dos cuadras más adelante, ya sea para tocar en la misma plaza o irse a cualquier parte de la ciudad.

Caminando por la zona, sobre todo de noche, me ha tocado ver cada espectáculo, dignos, casi todos, sólo de la surreal ciudad de México. Como alguno quien tras cerrar el trato, no cabía dentro del coche, por lo que se le hizo fácil (se veía que no era la primera vez que lo hacía) irse sentado por fuera en la cajuela del coche (cerrada, claro está). “Nomás no le dé recio jefe, que se queda sin el lid guitár y entonces sí, mis muchachos no sabrían ni cómo empezar, jaja“.

Mención especial merecen los taqueros kamikaze, tribu hermana de la de los mariachis. Éstos, sobre avenida Revolución (cuyas características son sumamente similares a las del eje central (a excepción que corre de norte a sur en este particular tramo) burlan los coches, para meserear a cualquier coche que se acerque a la famosa taquería del Borrego Viudo.

Platicando con @maggit me hizo caer en cuenta que además de todo, existen diferentes ligas (o circuitos) las pro y las de entrenamiento. Para poder ejercer como kamikaze (liga pro, evidentemente), ya sea mariachi o taquero, antes tuvieron que haber pasado al menos dos meses vendiendo gorditas de nata en Periférico (o sea: liga de entrenamiento).



NOTAS

1: Alguna vez me tocó ver a un grupo de mariachis llevando serenata afuera de un edificio de unos 10 pisos. Cantando, nunca mejor dicho: a todo pulmón pues la susodicha vivía en el piso número 8 y nomás no salía.

2: Been there, done that. Triste quien no.

6 thoughts on “Los mariachis Kamikazes”

  1. Que buena narración! a muchos nos ha tocado que nos toreen los mariachis Kamikazes, y en verdad que pasar por el segundo carril del eje central no es para conductores nerviosos, ni para novatos.

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