Perdido en mi casa2 min read

Por ser extremadamente necesario (poco tiempo de la gente en el depa) decidimos contratar a una señora para que nos ayudara con la limpieza de éste. Definitivamente esta señora ya tiene ganado el camino al cielo. Es increíblemente eficaz, en sólo dos horas a la semana deja la casa rechinando de limpo.

El problema viene a ser este mismo, todo lo deja impecable y, ojo aquí, en su lugar. Pero ¿cuál es el lugar de cada cosa? ¿El establecido por la sociedad moderna? ó ¿el que el dueño de cada cosa le otorga? (o desotorga).

Ayer llegué y en serio, cualquier quirófano envidiaría el orden y limpieza de mi depa. Entro a mi cuarto y oh sorpresa: ¡¡se lograba ver el suelo!! El buró estaba limpio, pude comprobar como hacía muchos meses no lo lograba que es de madera. La cama tendida… y sobre ésta la cámara, la lap y la toalla doblada perfectamente alineadas. Todo era un sueño hasta que empecé ¿y dónde chingados está tal cosa? ¿mis libros? ¿no mames y mis cables? (los tornillos los dí por perdidos hace mucho tiempo).

Poco a poco fue apareciendo todo, pero hoy en la mañana, en las prisas para irme a trabajar no encontraba mi pinche camisa (para plancharla, pa que luego no digan que soy taaaan neanderthal (y ahora cuando plancho (que me sigue molestando igual planchar) ya pongo mi hit de música para planchar, ya me sé varias de Yuri y de Daniela Romo)) tardé más de 10 (histéricos) minutos (porque evidentemente iba medio tarde) en encontrarla, preguntándome “si yo fuera una camisa de cuadros ¿dónde me escondería?” La respuesta llegó, aún no entiendo por qué de ser tan evidente tardó tanto en cruzar por mi cabeza, pero llegó. Fulminante como rayo. Abrí el clóset y allí estaba, colgada cual debiera estar.

Ni el depa ni mi cuarto son grandes, pero sí el espacio donde se pierden mis ideas.

9 thoughts on “Perdido en mi casa”

  1. Oye, ¿y como cuánto crees que cobre para venir a Toulouse?, no está tan lejos…
    Y eso sí, seremos desordenados pero siempre sabemos dónde dejamos las cosas jeje.
    Saludos!

  2. yo quiero que los reyes me traigan una señora así!!!
    y no es cara??.. porque acá con los milaneses, ganas no me faltan de meterme de doméstica… nomás que odio limpiar y acomodar y sacudir y trapear.. bleaaah!

  3. A mi me pasa con una señora que tambien viene a mi casa. Buscabamos Diego y yo como desesperados unas tijeras que siempre tenemos en la cocina dando tumbos; tras declararlas oficialmente perdidas, aparecieron en un cajon.
    Esa maldita mania de guardar las cosas en su lugar.

  4. Fijate que nunca he considerado contratar ayuda doméstica, prefiero “ordenar” mi desorden y saber donde lo coloco …jaja … Curioso que haya estado colgada, yo ni ganchos tengo jaja.

  5. La señora que me ayuda, es muy sencilla y se ofende fácil. Así que para preguntarle donde diablos puso algo, tengo que usar todo mi tacto. “oiga Sra. Pina, yo que ando con ando perdida, sabra ud. donde he dejado tal o cual”. Sus clientes todos, o somos familia o amigos. El último que se atrevio a objetarle su forma de guardado recibio su carta de despido… por parte de ella!. Pero como es una maravilla limpiando, cobra barato y es super honrada, le tratamos con pañitos tibios.

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