La triste historia de un par de pendejos (5 min read)

Este mail me llegó hace algunos meses. Estoy casi seguro que la historia es apócrifa y está algo largo, pero vale la pena leerlo completo.


Recordé que tenía que hacer una llamada telefónica. Encontré el número y lo marqué.
– Hola, habla Francisco, ¿podría hablar con Andrea?
– Equivocado, pendejo –me dijo alguien con pésimo genio y me colgaron el teléfono.
Había sido un día terrible y encima me contestó un grosero. Miré en mi agenda y noté que había escrito mal el teléfono de Andrea. Ella era 5984-2211 y yo había anotado 5984-1122. Mientras hablaba con Andrea, observé el número equivocado que tenía anotado y donde me habían pendejeado. Al colgar, tomé el teléfono, marqué el numero equivocado y la misma persona contesto, le dije “eres un pendejo” y colgué.
Al terminar de decirle eso, escribí junto a su numero telefónico la palabra “PENDEJO” y cerré la agenda. Cada vez que tenia un día difícil, buscaba el teléfono y le llamaba al susodicho. Él contestaba y yo solamente le decía “eres un pendejo”. Esto me hacía sentirme mucho mejor.
Al cabo de unos meses, la compañía de Teléfonos introdujo el Servicio de Identificación de Llamadas en algunos teléfonos. Esto me limitaba y dejé de llamar. Una ocasión tras uno de esos esos realmente malos agarré el teléfono, marqué su número telefónico y escuché su voz contestando. “¿Bueno?”, improvisé y haciéndome pasar por alguien de la compañía de teléfonos le dije
– Buenas tardes, le llamamos para saber si ya tiene usted identificador de Llamadas o si quiere contratarlo.
– No me interesa –contestó, como siempre, de mal genio y colgó inmediatamente.
Rápidamente lo llamé de nuevo y le dije “es porque eres un pendejo”.
Pero este relato no es sobre un pendejo, sino sobre dos.
Justo el día de esa última llamada, estaba en un centro comercial esperando a que una señora de edad dejara libre el único sitio para estacionarme. El lugar estaba repleto. La viejita se tomaba todo el tiempo del mundo. Yo estaba desesperado pero me controlaba, por respeto a la edad y porque sabía que no había un solo lugar disponible. La anciana comenzó a retroceder muy lentamente.
Yo esperaba con las luces intermitentes prendidas, incluso retrocedí mi carro un poco para darle a la viejita todo el espacio que necesitara. Cuando de repente, apareció un Jetta Negro en sentido contrario y simplemente se estacionó en el lugar que había dejado la viejita.
Comencé a tocar el claxon como desesperado y a gritar: “¡No puede hacer eso! ¿qué le pasa? ¡Yo estaba aquí primero!”. El tipo del Jetta simplemente se bajo del carro y caminó hacia el centro comercial ignorándome como si ni siquiera me hubiera visto ni escuchado.
“Ese tipo es un Pendejo” pensé, a punto de explotar de coraje. Fue entonces cuando noté que el Jetta tenía un letrero (muy naco por cierto) que decía “ME VENDEN”. Anoté el número de teléfono y busqué otro lugar para estacionarme.
Un par de días después, tras otro de esos días difíciles, acababa de llamar al 5984-1122 y decirle al tipo que “era un Pendejo”, pero entonces… recordé al del Jetta Negro.
Saqué el papelito de la cartera y vi el teléfono 5942-0740. “Debería llamar a este tipo también” –pensé. Marqué y tras sonar unas veces, alguien me contestó.
– ¿Hola? ¿Hablo con el Sr. del Jetta Negro que se vende? –pregunté.
– Sí, habla con él.
– ¿Podría decirme donde lo puedo ver?.
– Si, vivo en la Calle Las Huertas 345, es una casa blanca y el carro esta estacionado enfrente.
– ¿Cuál es su nombre? –pregunte. ”
– Mi nombre es Eduardo Pérez.
– ¿A qué hora seria posible pasar a ver el coche señor, Eduardo?.
– Me puede encontrar en las noches
– Escucha Eduardo, ¿te puedo decir algo?
– Sí.
– Eduardo, eres un pendejo –y colgué.
Después de varios días de llamar al par de pendejos y colgarles, la cosa ya no era tan divertida como antes y entonces busqué una solución.
Llame al Pendejo #1. Me contestó grosero, como era de esperarse,
– Eres un pendejo –le dije sin colgar.
– ¿Sigues allí? –preguntó.
– Aquí sigo.
– ¡Deja de llamarme!
Nope –contesté con tono burlón.
– ¿Cómo te llamas, desgraciado?
– Eduardo Pérez –contesté.
– ¿Dónde vives maldito?
– En la Calle Las Huertas 345, es una casa blanca, para lo que se te ofrezca.
– Voy para allá ahora mismo Eduardo. ¡Será mejor que empieces a rezar, imbécil!
– Uf sí, qué miedo me da, pendejo –dije para después, colgar.
Al terminar llamé al Pendejo #2.
– Hola, pendejo –amablemente lo saludé.
– Hijo de tu puta madre, si te llego a encontrar…
– Si me llegas a encontrar, ¿qué?
– Te voy a partir tu madre.
– Bueno, esta es tu gran oportunidad, voy para tu casa imbécil –y colgué.
Tomé el teléfono y llamé a la policía. Les dije que estaba en la Calle Las Huertas 345 y que iba a matar a mi novio homosexual tan pronto como llegara a su casa, porque lo había visto con otro.
Ya por último llamé a un noticiero, el más amarillista que pude recordar, para reportar que iba a comenzar una guerra de pandillas homosexuales en la Calle Las Huertas 345.
Ya sólo me quedaba subir al coche e irme a la mentada dirección para ver lo que ocurriría.
Fue glorioso. Observar a un par de pendejos pateándose enfrente de 6 patrullas y de las cámaras del noticiero que estaban reportando una disputa entre gays.
¡Fue una de las mejores experiencias de mi vida! Paciencia, sabiduría y oportunidad.

35 thoughts on “La triste historia de un par de pendejos”

  1. DEMASIADO BUENO.ADEMÁS DE HACERME REIR Y OLVIDAR U POCO MIS PROBLEMAS….FINALIZAS CON UNMUY BUEN CONSEJO.

  2. SIEMPRE HAY ALGO NUEVO QUE APRENDER EN EL DIA DIA APRENDE DE LAS COSAS PEQUEÑAS Y RECUERDA QUE NO SE APRENDE MEJORANDO LA COSAS QUE YA ESTAN HECHAS SINO HACIENDO LAS QUE QUEDAN POR HACER.OSW TE AMO MI LOCO

  3. esta re chido cabron memie y me cague de la risa wuey te la rifas te pasaste pero estuvo chinguon de aseguro esos pendejos no se lo esperaban, me gusto la parte donde dices:me llamo eduardo perez y vivo en la calle las huertas 345, fue la mejor historia de pendejos te la rifaste

  4. mira para mi tienes que dejar de decir esas babosadas no te metas en lo que no te incumbe porque luego tendras probemas demasiado serios y si quieres llamar ami cel para que combersemos te lo dare es 155468420 asi combersemos tu experiensia ha porque yo tengo muchas y nadie las escucha espero tu llamada

  5. saves eres un demente porque tu con esas llamadas cursis te mereses y a la delegasion y por sierto no me agrada tu historia oooooooooooooooooooooookkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

  6. jajajajajajajajaja
    neta k son la riata ee
    me meooo wee me meo
    hahahha aplikare esa algun diiiaa
    jajajajajaajajjajajaa
    sheedaaa (:

  7. A ver, a ver. yo soy el tal Eduardo Pérez y soy el que vendía el carro. muy chistositos no?, hasta ahorita entendí el chiste y no me da gracia.
    y más porque no he podido vender el Jetta. Ya porfavor dejen de llamar a mi casa diciendome que soy un pendejo.
    !Cometí un error pero ya aprendi!, !Soy un ser humano!, !YA BASTA!

  8. no maaa esta bien chingona tu historia jajajajajaj algun dia lo haré (tal vez) jejeje chaaaaa yo puse ne le buscador de google “historias tristes” y me salio esto jajajajaja

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