Viaje a Suiza (4 min read)

Para mi cumpleaños, a mediados de agosto, me regalé un viajecito a Suiza, tristemente corto pero increíble. De esos viajes que te sirven para desconectarte por un par de dias del ajetreo diario. La idea era de una pareja de amigos, era el inicio de un viaje suyo de varias semanas por Suiza e Italia y por azares del destino terminé cabiendo en el plan. Llegábamos a Suiza donde vivia un amigo suyo, que iba a ser el guia, y madres que lo hizo bien, a toda madre el wey.

Hicimos base en Ginebra, aunque casi ni la conocimos, nos movimos hacia el norte: Gruyeres, Lucerna, Bern, Chillón (no encontré nungún anuncio que incluyera al anteposición “chipote”, ni cartulina para corregir a los suizos) y un par de lugares más, que sinceramente no me acuerdo ni cómo se escuchan y mucho menos cómo se escriben (seguro de la parte alemana).

contrastes

En Gruyères conocimos el castillo, un lugar increíble, algo raro para los conceptos de castillo que tengo en mente, pues es una mezcla de usos y arquitectura desde el año 1300 al siglo XIX, claro, muchas fueron modificaciones o adaptaciones, pero en si el edificio es diferente, por ejemplo tiene “la sala de los caballeros” con sus respectivas salidas hacia el estacionamiento de caballos (o corrales) y un observatorio bastante moderno (tenía telescopio). Alli en gruyeres tuvo lugar una de las comidas más memorables de todo lo que recuerdo, unas raclettes y un fundue que no hay palabras para dejar en claro lo buenas que estaban. La raclette es una masa de un kilo y medio de queso (evidentemente) gruyere que jamás ha pasado por un refrigerador (asi de fresco es) y lo ponen debajo de una plancha que lo va derritiendo hacia abajo, y mientras lo vas untando a un pan… Y pues bueno el fondue, ni qué decir. Es impresionante lo elemental o poco variado que son los ingredientes de un banquete de ese tamaño: queso, pan, algo de vino blanco (para el fondue) y muy poco mas. Aunque creo que no se dan cuenta de eso al hacer la cuenta.

Anduvimos por la costa de diferentes lagos (que qué bruto, se ve que se divertian haciendo lagos estos suizos).

castillo de chillon tram goes by

Manejamos un buen rato para conocer Lucerna, una ciudad interesantísima, presenta una mezcla bien definida entre lo antiguo y lo moderno, aunque cada etapa de la ciudad se ostenta muy orgullosa a sí misma, sin “agredir” a las otras, una coexistencia histórica que es claramente fundada en la cultura hiper-organizada de los suizos.

Para bien o para mal, yendo de lucerna a Berna pasamos por Interlaken, aunque no pudimos detenernos como a muchos nos hubiera gustado pero, viéndolo de otra forma nos sirve de motivo para regresar con más calma. Imaginen un 8 cada círculo es un lago de agua color turquesa (no exagero) y a la mitad, donde se juntarían ambos lagos hay como 3 kms de tierra que los separa, eso es interlaken, para mejor apreciación: la foto satelital

Berna es simple y sencillamente increíble, la zona que caminamos, lo que en ciudades latinas se conocería como el “casco viejo”, enamurallado por el río Aar es una ciudad clásica, a no ser por que pasan tranvias y un par de camiones (literalmente solo vi un par de coches) te regresa al día de hoy. Los edificios, tiendas y restaurantes de la calle (supongo principal) Marktgasse (y sus continuaciones) no solo evocan una realidad de hace un par de siglos, banderas y escudos de armas en ambos lados de la calle rumbo al rio. Lo más impresionante de esto, es que Bern es la capital de suiza, mucho menos “moderna” que la misma Ginebra o incluso Lucerna.

gruyeres et al península del rio Aar

Ginebra como tal no lo conocimos mucho, para empezar eran las fiestas de la ciudad y estaba literalmente atascado, el sabado que salimos a cenar nos quedamos con una impresión mala (pero mal formada) de una ciudad sucia y carente (o al menos corta) de recursos para el turismo masivo (tardamos más de media hora en poder tomar el autobus al centro). Esto sería irrelevante a no ser que para el 2008 la eurocopa se celebre alli (austria-suiza).

9 thoughts on “Viaje a Suiza”

  1. Ah, La Suiza! Muy chidas tus fotos, en verdad. Y pues lo que te falta de ver, ya lo verás algún día. Interlaken es muy chido, pero como bien dices, muy chiquito… aunque siempre está la posibilidad de hacer deportes acuáticos por ahí 😉

  2. hey beco… ya te había dicho q envidio tu vida? pero así.. envida de la buena! 😀 siento q vivo las kosas x komo las kontas, y mas x el lente de tu kamara =)
    Feliz cumpleaños x los que no nos enteramos. Cerra los ojos, pedí un deseo y sopla la vela.
    Saludos.

  3. definitivamente le tienes que dar otro chance a ginebra. fíjate que nosotros hemos viajado desde milán expresamente para llegar el 15 de agosto a ver los juegos artificiales y la especie de feria que se pone en el malecón del lago. es impresionante le cantidad de arabes que hay, como es impresionante la cantidad de extrajeros que vivien ahí y ningún wey habla inglés!… por eso ya este sábado voy a empezar un curso de francés.
    vale la pena darse una vuelta por la catedral, perderse hacia arriba y hacia abajo, no sabría decirte bien, llegar a un parque donde están las estatuas de los pelados esos de la reforma protestante, ver jugar a la gente ajedrez en tableros gigantes… no pasaste por lausanne?

  4. Ya extrañaba tus crónicas, hice el viaje en lo que me tarde en leerte. Me debes la comida de Gruyêres.
    Y de paso, corrige: se dice amurallada…
    Yo merita

  5. muchísimas gracias a todos, por sus comentarios y más por su visita, en serio!
    @diana: de hecho justamente fuimos el 15 de agosto (mi cumpleaños ;)), pero andábamos tan en otras cosas que ni nos enteramos (igual y por nacos) de la parte de los fuegos artificiales 😉
    @mam: jajaja qué buena onda!!! Ahora, no contenta con los traumas de toda la vida que me has creado al corregirme la ortografía (que la que tengo es para bien o para mal) por tu culpa ahora me pones en evidencia enfrente de todos miis amigos!!! 😛

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