Dos Mil Dieciocho (9 min read)

Este 2018 ha sido un tanto diferente a muchos otros en donde la fotografía ha sido un importante factor de mi día a día, alternando con trabajos en IT; este 2018 ha sido completamente al revés, IT ha estado presente pero sólo como proyectos laterales dedicándome 100% 90% a la fotografía. Tenía mucho tiempo queriendo hacer este cambio y fue ahora que di el paso.

Aunque he viajado mucho menos que otros años, muchos de los viajes han sido dentro del país y este es un recuento puntual, de lo mejor (que ahorita me acuerdo) del año pasando por libros, viajes, siesta en hamaca, pendejada, ciudad especial, foto, …

Libro

Aunque hay un segundo lugar es claro: el clásico La Llamada de lo Salvaje, el primero es Into Thin Air, que trata de la tragedia en el Everest en 1996, donde 8 alpinistas murieron tras hacer cumbre cuando una repentina tormenta se cerró sobre las expediciones que descendían rumbo al campamento cuatro. Escrito por el autor de otros grandes libros como “Into the Wild”, este libro también se convirtió en película. Aunque hay una sutil diferencia importante: el autor era parte de una de los dos grupos de alpinistas envueltos en la tragedia, fue uno de los pocos que logró sobrevivir.

Construye increíblemente bien la historia, armándola históricamente desde el principio: presentando el Everest en toda su magnitud (tanto como pueda ser escrito), desde el momento en que expediciones inglesas, a finales del siglo XIX logran deifnir la altura exacta –detalle histórico del que, de no haberlo leído aquí, jamás hubiera puesto atención–, las expediciones de principios del siglo XX (mayoritariamente británicas, también) y un resumen de la expedicion de 1953 cuando Sir Edmund Hillary y Sherpa Tenzig Norway alcanzan por primera vez la cima del Everest. Interesante es también, a pesar de la amistad entre los dos jefes de expedición –Hall y Fischer–, el antagonismo y diferente forma de trabajar de las empresas que llevarían las expediciones a la cima, diferencias que se empiezan a notar desde los nombres de cada una: Mountain Madness vs. Adventure Consultans.

En serio ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️.

Tips para quien quiera leerlo:

– Hacer un glosario rápido con todos los nombres, llegan a ser demasiados
– Tener un convertidor de sistema métrico imperial a decimal a la mano (lo leí en inglés, no sé si las conversiones están hechas en ediciones en español)
– Hay varios mapas y diagramas en internet, tenerlos a la mano para referencia y ayuda en la lectura, este es especialmente útil.

Pendejada Aventura

Ok, no es pendejada y fue una aventura muy corta, pero en marzo hicimos la ruta de cantinas a caballo por San Miguel de Allende, y dado que se dieron las condiciones, galopamos un buen rato por el centro del pueblo. Hacían más de 15 años no me subía en un caballo… qué puto éxtasis de adrenalina.

Ruptura de Paradigma

Es más que nada, un título bonito para resumir: “pendejada en la que creía (firmemente) y descubrí que estaba mal”.

Lo dejaré en: no soy tan mal fotógrafo de bodas como creía, aunque aún no las disfruto del tooodo.

Platillo

Mi opinión de la cocina en Colombia gira alrededor de que es muy fácil encontrar increíbles ofertas de cocina internacional, pero encontrar algo local especial no es tan fácil. Este marzo fui al restaurante de moda en Bogotá: Villanos en Bermudas y, en realidad, me fue muy mal (review en google maps). Algo excepcional fue Guerrero cia. de Sandwiches, unas hamburguesas increíblemente bien cuidadas en donde, además, vi casi todos los partidos de México en el Mundial. Gran, gran, gran restaurante en Chapinero.

Pero…

Hubo un momento ratatouille brutal este año.

La gente de Frontera Travel me invitó a conocer el proyecto de La Palma y el Tucán a unas horas de Bogotá. Originalmente una finca productora de café premium hiperlocal, el proyecto ha crecido hasta crear toda una experiencia alrededor del café colombiano que ha conseguido el precio más alto en subastas internacionales¹.

Mucho menos elaborado, los esquites con camarones de Valle de Bravo merecen una mención especial…

Foto

Es muy compleja decisión, pero finalmente ganó «Las Coloradas», Yucatán usando un DJI Mavic Air…

Aunque me tomaré la libertad de hacer una segunda destacada… con un twist.

La siesta en la hamaca

Es posible que nunca en mi vida haya escuchado más música mexicana –mariachi, ranchera, banda, Yuri, …– como en el autobús que me llevó ese lunes por más de seis horas los casi 300 kilómetros entre Bogotá y Puerto López. En serio, canciones que no tenía ni idea que existieran…

Ya había estado varios días en el hotel reserva Lagos de Menegua en abril, lo suficiente para tomar varias fotos épicas y conocer un poco la propiedad, la piscifactoría, los lagos, las zonas selváticas, los establos,… y regresaba con algunas fotos en mente; unas más sencillas que otras, pero la principal, tenía que ver con el increíble Lago de las Palmas, el cual pedía a gritos que entre cualesquiera dos palmeras… colgara la hamaca.

Ese día, tras mi mexicanización de seis horas, llegué a reunirme con la responsable del lugar a platicarle mi idea. La compró a la primera. Estuvimos discutiendo un rato durante la cena, la idea era sencilla: tomar un kayak del lago de al lado (a ~1km) y remar hasta las palmeras para colgar la hamaca, despegar el dron, tomar unas fotos y… listo. Todo parecía hasta cierto complejo, pero factible. Los tiempos y la luz eran –hasta ese momento– nuestras peores preocupaciones… hasta que llegó el guardabosques y nos empezó a mostrar las fotos de los caimanes del lugar, dato que ya sabíamos, pero la cereza en el pastel fue las fotos de la boa que habían visto el día anterior en la orilla del lago, así, casual.

El chiste es que el primer día, la noche nos ganó; alcanzamos a poner la hamaca y tomar un par de fotos desde el kayak, pero no pudimos cambiar lugares y preferimos dar la vuelta y dar el día por terminado para volver a intentarlo al día siguiente.

Este día ya iba solo, sólo Tino, el guardabosques, iba conmigo para ayudarme con logística. Salimos más temprano pues tenía que verificar que todo estuviera bien… y no lo estaba: el lago había crecido un medio metro y tenía que rehacer los nudos e irme con tiento para no molestar a la fauna local…

Y pum… la hamaca más chingona del planeta.

Proyecto 🤓

Era cuestión de tiempo para juntar cinco de las cosas que más me gustan en un solo proyecto: programación, matemáticas (geometría y trigonometría), fotografía, drones y mapas; y pues eso hice.

cenit es una serie de scripts en perl y bash que orquestan algunas utilidades del todopoderoso imagemagick para hacer stitching inteligente –usando el EXIF de cada imagen– de cualquier cantidad de fotografías tomadas con el dron usando la cámara a 90º hacia abajo (cenitales).

El proceso es hasta cierto punto sencillo:

  1. determinar si la imagen cumple con la condición de haber sido tomada cenitalmente
  2. dada la altura al nivel del suelo que fue tomada, determinar el redimensionamiento de la imagen
  3. dada la orientación del dron con respecto a los puntos cardinales, determinar la rotación
  4. dado el posicionamiento GPS de la imagen, determinar en qué lugar del plano va y unirla
  5. FIN

El resultado es increíble:

Ahora, debido a que tanto el GPS como el altímetro tienen un margen de error amplio, el script puede leer una matriz de correcciones puntuales sobre cada imagen para mejorar los resultados.

Sí, está escrito en Perl (👴🏻), más que nada porque es el orquestador más rápido (no compilado) para tratar imágenes, y si a alguien le interesa avíseme y le puedo rolar acceso al git del proyecto.

Rola

En un aparente cambio raro de estilo, este año me quedo con Aprendimos, de Jenny and the Mexicats, me identifico con “[…]y nunca dejar a deber/nada de beber/en ningún bar”.

Ciudad

Habiendo sido un destino muy recurrente en mi infancia, satanicé San Miguel de Allende tras algunos viajes ya por mi cuenta hace unos años. Para mí, era todo gringo, todo falso, todo de plástico, todo en dólares, todo wannabe. Y aunque, sí, aún mantiene algunos aspectos que no me fascinan del todo, ya no es (como Cancún) «[…]esa ciudad que está más cerca de Miami que de México» y este año entendí el gran centro turístico y cultural que es hoy en día.

La oferta cultural, social y gastronómica que ofrece, abarca todos las posibilidades, desde el hotel de U$1,000/noche hasta el hostal de 450 pesos/noche. Desde el restaurante de manteles largos, hasta las taquerías en la calle que con 100 pesos te chingas 5 tacos y una coca. Desde los antros legendarios hasta las cantinas (varias) de 45 pesos la chela.

Un descubrimiento puntual importante de este año, fue la agencia de Coyote Canyon Adventures cuya cartera de tours es impresionante, y hace especial énfasis en rutas propias a caballo, desde la visita a la Cañada de la Virgen hasta la ruta por las cantinas viejas de la ciudad… a caballo.

Y ya entrados en gastos, estando en San Miguel, vale la pena un día de viaje para ir primero a Dolores Hidalgo y de regreso detenerse en Atotonilco (patrimonio de la humanidad).

Evento

Se cumplió un año del temblor y en el aniversario exposición “La Ciudad Que No Se Rompe” fue inaugurada en el centro cultural de La Lotería Nacional. Eso fue el culmen del trabajo de todo un año de tantas personas a quienes les estaré eternamente agradecido; desde la gente de Picto, los mejores impresores de México, la gente de La Lotería Nacional sin olvidar el honor de que Alma Delia Murillo haya dado las palabras iniciales de la exposición.



NOTAS:
1. En 2016 la libra del Bourbon de lPyeT pasó los U$180/libra.

One thought on “Dos Mil Dieciocho”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *