Hacía mucho no leía una descripción tan acertada de lugar alguno.

«Oaxaca es un antidepresivo que produce adicción. No conozco el mundo entero, pero en lo que conozco, no he estado jamás en una ciudad en la que quepan tantos colores, tantas formas, tantos olores y sabores, tantos y tan libres modos de ser como en Oaxaca. Sospecho que su ubicación no es geográfica ni histórica ni mítica. Llegar a Oaxaca no es asunto de tiempo ni de aviones, supongo que requiere una disposición espiritual. En Oaxaca nada es como nuestro juicio dicta sino como nuestra imaginación desea

Germán Dehesa

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One Comment

  1. Muy cierto Beco.

    Visitar Oaxaca está en mi lista de vida. Quisiera ir a tomar clases de cocina, visitar las ruinas y disfrutar de sus paisajes y gente. Darle tiempo a la visita. Algún dia será.

    Un beso

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