«Donde los hombres se convierten en dioses», Teotihuacán

La leyenda mexica explica que en Teotihuacán se reunieron los dioses antes de que hubiese día y noche para decidir ¿quién alumbraría el mundo? El primer hombre en ofrecerse para la penitencia y posterior sacrificio, Tecuzitecatl, era un hombre rico…

Santo Domingo Yanhuitlán

Por recomendación (y hasta cierto punto recordatorio) de Emilio Velázquez (corredor de La Carrera Panamericana), en vez de irnos directo de la ciudad de Oaxaca hacia el DF, hicimos escala en Santo Domingo Yanhuitlán, imponente convento dominico que había logrado ver de reojo sólo por afuera durante el tercer día de carrera.
Y así, salimos de la autopista rumbo a Nochixtlán (salida por cierto, muy poco ortodoxa, pues para entroncar tienes, a huevo, que cruzar una gasolinera… por adentro) y luego hacia Santo Domingo. En cuanto pasas San Andrés Sinaxtla y entras al valle, unos diez kilómetros antes de llegar, al fondo se deja ver este imponente edificio del siglo XVI.
El edificio en sí es una majestuosidad, pero papel aparte es el trabajo de restauración (que duró 12 años) por parte del INAH, impresionante. Con gusto pagas la entrada ($35pp + $40 por cámara). Dividido en dos secciones: el recinto conventual por una parte, y la iglesia y sacristía por otra. El primero a cargo del INAH y el segundo a cargo ahora de la mayordomía del pueblo, quienes hartos del saqueo de arte sacro (57 –exactos– tristísimos vacíos se ven en retablos, altares e incluso frescos) tomaron responsabilidad del templo de manos de la curia católica [palabras textuales], aunque sigue fungiendo como templo.
Dentro del convento hay un pequeño museo de sitio cuya joya principal es el increíble códice de Yanhuitlán (~1550, hecho ya sobre papel español y con estilos mezclados), aunque habla poco del centro ceremonial prehispánico sobre el que fue construido; y una pequeña exposición sobre la restauración del lugar (pr0n para arquitectos, me cae).

Santo Domingo Yanhuitlán
fachada de la iglesia

[17 fotos en el post]

WRC Rally México '14

Del 5 al 9 de marzo, se llevó a cabo el WRC Rally México (primo de la Fórmula1, ambos regidos por la FIA).
La organización del evento se llevó las palmas no sólo por los espectadores sino que equipos, pilotos y dirigentes mostraron estar felices con el evento.
En esta edición además, Benito Guerra (Jr.) consiguió el mejor puesto que algún mexicano haya alcanzado en la categoría mayor del WRC al terminar en un increíble sexto lugar.

 
#1  Sebastian Ogier en una rápida visita al D.F.

 
#2  La presentación del equipo VW en el D.F.

 
#3  El equipo Ford alineado en el Service Park en Leoón

Además, mi más sincero agradecimiento a Andrea, Eugenio, Bonnie, Alexis y toda la banda de la organización del evento. Bien lo dijo Luis Moya, el Rally México, gracias a su gente, ha sido por muchos años referente en profesionalismo, innovación, calidad y diversión.
[post con 35 fotografías]

La Carrera Panamericana


Frente a la alameda de la Ciudad de México están estacionados más de setenta autos clásicos preparados para competencia. Enmarcada por el potentente rugido de sus motores; Mustangs, Oldsmobiles, Prosches, Volvos, Triumph (sí, también hacían coches), una impresionante caravana de autos de colección acaban de cruzar la ciudad desde la entrada de Puebla y terminaron la etapa de tránsito en el arco de llegada que está instalado justo enfrente del imponente Palacio de Bellas Artes. Termina el cuarto día de competencia de La Carrera Panamericana edición 2013 que tras varios años de ausencia, pasa de nuevo por la capital del país.

Las tripulaciones de una veintena de países apagan motores, se deshacen de cascos, HANS devices y guantes para intercambiar con sus mecánicos los pormenores del día mientras una nutrida multitud de espectadores camina junto a ellos tomándose fotos con autos y tripulaciones. La distracción de la foto provoca que los pilotos se den cuenta del inesperado espectáculo que tienen ante sí: el majestuoso centro de la ciudad de los palacios engalanado especialmente para recibirlos.

No es para menos. Una de las carreras en carretera abierta (open road race) más importantes del mundo, y para muchos la más clásica de todas, celebra su vigésimo sexta edición más fuerte que nunca.
La historia se remonta a 1950, cuando el gobierno federal organizó la primera edición de La Carrera Panamericana celebrando el recién concluído tramo nacional de la carretera Panamericana (que recorre el país desde Tuxtla Gutiérrez hasta Ciudad Juárez), con el propósito de atraer la mirada internacional al país e inmediatamente se volvió centro de atención en el ambiente automovilístico internacional. Las más importantes armadoras tanto americanas como europeas mandaron equipos oficiales a competir, considerando esta carrera como un inmejorable campo de batalla para celebrar su marcada rivalidad. Es en esta primera época de La Carrera, cuando compiten en México pilotos de la talla de Juan Manuel Fangio (el más grande corredor de todos los tiempos), Piero Taruffi, Felice Bonetto (quien pierde la vida en la edición 4 de la carrera), Phil Hill, entre muchas otras celebridades del momento.
Debido a serios problemas de seguridad que derivaron en varios accidentes fatales, la celebración anual de la carrera es suspendida indefinidamente hasta que en 1988 un grupo de entusiastas del automovilismo deportivo logra organizar la edición para ese mismo año, inaugurando así la segunda época de La Carrera Panamericana.
La importancia de esta justa se entiende fácilmente cuando marcas de renombre internacional la citan como inspiración para nombrar sus productos, como entre muchos otros es el caso de los modelos Carrera de Porsche (1970’s), los lentes Carrera (1956) y la legendaria serie de cronógrafos Carrera de Tag Heuer (marzo de 1962) [acá un increíble artículo con la historia y profundo análisis del primer cronógrafo Carrera].
Medio siglo después, la importante casa relojera suiza TAG Heuer celebra esta vieja amistad y los 50 años de la colección presentando (a la fecha) dos series limitadas de 250 piezas del cronógrafo Carrera, la primera en el 2012 y una segunda en el 2013. Para este último, un inponente cronógrafo Calibre 1887 con piñón oscilante, el orgullo de la marca, pespuntes en rojo y carátula en negro, lleva orgulloso el sello de La Carrera Panamericana.
Esta segunda época de La Carrera Panamericana celebra año con año un homenaje al espíritu con el que fue concebida originalmente La Carrera y aunque exige los más altos y actualizados estándares de seguridad de competencia automovilística, respeta las categorías y los años de fabricación de modelos que pueden participar. Se compite por puro amor al deporte; no puntúa en ningún serial y no hay premio económico alguno, pero el orgullo de sólo terminarla infla orgulloso el pecho de quien lo logre.

Sí, aunque la ruta, la tecnología, los coches y muchas cosas más alrededor de la carrera han cambiado en este medio siglo de historia, prevalece lo más importante de todo: la férrea competencia entre la dupla hombre-máquina en contra del tiempo.
[20 fotos en todo el post, 15 a partir de este punto]