Café
Jugando con la cámara nueva y sus funciones de video, salió este video:
No es nada del otro mundo, pero me gustó. Además, son mis primeros intentos con el iMovie, que se me hizo el punto óptimo para un amateur total en estos menesteres (edición de video). Se me hizo mucho más fácil que hace algunos años que hice el video de fotos basura.
La rola es Aqua, por Puerto Candelaria.
En fin, con su permiso, me retiro a hacerme el café de la tarde.
Kartell loves Mexico
No soy mucho del bombo a uno mismo, por lo que me limitaré a relatar esta gran aventura atenido a los hechos.
El 2011 tuvo a bien regalarme algo de publicidad como fotógrafo; varias publicaciones, un par de interesantes ventas de fotos y un sinfín de comentarios, positivos y negativos, de los que he sacado (espero) mucho provecho.
El chiste es que un lunes cualquiera en junio, me llegó un mail, el cual, tras un primer vistazo rápido (lunes, 8am, cansado, empezando la semana) lo marqué como spam. Unas horas después me entró la inquietud de leerlo más detenidamente y ‘oh sorpresa!’, me invitaban, junto a 24 reconocidos artistas mexicanos a participar en el evento ‘Kartell loves Mexico’. El evento consistía en que la marca italiana escogía una de sus piezas por artista y éste tenía que intervenirla con su trabajo.
Entre los artistas, de la talla de Héctor Esrawe, Cristina Pineda – Ricardo Covalín, Adame, Eva Vale, entre otros, habían pintores, diseñadores de interiores, arquitectos, fotógrafos,…
Hubo un momento frente al monitor cuando caí en cuenta que a) no era spam, b) iba en serio y c) alguien (posiblemente alcoholizado) me estaba metiendo en ligas mayores, fue cuando dije “ah cabrón, este spam sí está chido”. Me puse en contacto con la gente de Kartell México a ver si era en serio, considerando que fuera una broma, pero no, ‘Alcocer, fotografía, sí ya está aceptado por Milán ¿cuando nos podemos ver para afinar detalles?’ me dijeron. No es el lugar, ni las palabras me dan elementos para expresar mi cara de whaaaat!! asombro cuando escuchaba esto.
A partir de aquí pasaron un par de meses entre idas y venidas, firmas de contratos, explicaciones, cláusulas, piezas, aprobaciones, blah, blah, blah, cuando al fin, me entregaron para intervenir una increíble lámpara Tati (diseñada por Ferruccio Laviani), para cuya compra, habría (he) de soñar por varios meses. Fue entonces cuando finalmente me cayó el veinte: ‘¿Y ahora wey, qué le vas a hacer?’.
Tenía de dos sopas: tomarle fotos o imprimir sobre ella. Por varias razones me incliné por la segunda opción, escogí dos fotos:
…las imprimí en papel Duratrans®, las pegué sobre la cara interior** a modo de pantalla y este fue el resultado:
La recta final de este proceso era la exhibición y posterior subasta en el museo Soumaya, eventos en los que tengo que decir que le fue muy bien a la lámpara, se mostró bastante interés por ella y se terminó adjudicando a una puja mucho más alta de lo que jamás esperé.
Tras toda esta aventura, estoy moralmente obligado a agradecerle a varias personas; a Raúl, Emma de Kartell por su confianza, apoyo y ayuda con dudas tan idiotas, a María su (compartida, pero en ella fingida) ‘no tener idea’ y constante arreo, a Alfonso de Béjar por su retroalimentación, a Jorge del LMI por su apoyo en cuestiones técnicas y a toda la banda que me acompañó en el posiblemente único evento al que convoque de traje y corbata. ¡Gracias!
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NOTAS:
** Todo gracias al LMI, donde pagué casi un brazo, pero valió la pena cada centavo.
Palacio de Correos
La Luna
La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor amuleto que la pata de conejo [...]
Decálogo fotográfico
Hace algunos meses me encontré la referencia a este artículo en el blog de Jesús Silva-Herzog, pero hasta hoy lo reencuentro: 10 enseñanzas que saca Eric Kim de la fotografía de calle del maestro Henri Cartier-Bresson, copio los primeros, pues en casi todos no podría estar más de acuerdo (traducción diferente el #9):
1.- enfócate en la geometría
2.- sé paciente
3.- viaja
4.- aférrate a un lente, aunque me iría un poco antes a “conoce y aprende a usar bien tu cámara”
5.- toma fotos de niños
6.- no estorbes, llevándolo al extremo, te puede ahorrar algunos disgustos
7.- ve el mundo como un pintor, conoce y aprende de los grandes maestros
8.- no recortes
9.- no te preocupes por el post-proceso, a veces la naturaleza hace el trabajo difícil
10.- busca más
A título personal agregaría cuatro más, la primera derivada de la propia apreciación de la obra de HCB,
11.- usa el movimiento, no es sencillo pero cuando lo logras, el resultado puede ser increíble
12.- cambia de perspectiva
13.- arriba, abajo
14.- escucha
Alumnos y maestros… enanos y gigantes, dicen.
Todas las fotografías usadas en este post las he tomado yo a lo largo de alrededor 6 años, para verlas en mejor calidad, todas están ligadas a su respectiva en flickr.
Atardecer
…y sólo recuerdo la cita de Nicanor Parra:
“La poesía tiene que ser esto: una muchacha rodeada de espigas, o no ser absolutamente nada”
Algún día tomaré esa foto completa.
La cabalgadura del pensamiento
Un poco de la biblioteca más que familiar, personal.
Mis abuelos, el papá de mi mamá y el papá de mi papá, eran grandes amigos mucho antes de ser consuegros. Compañeros en la Facultad de Medicina de la UNAM, tenían pacientes y empleadores en común, un sinfín de intereses afines (aunque ambos le iban al América, nadie es perfecto).
Entre otras, tenían un increíble interés por la Lengua Española, al grado que fundaron la Asociación Mexicana Para la Defensa del Lenguaje, siendo ellos los dos únicos miembros1. Miles de notas, cartas y apuntes dan fe de la no poca actividad que había en dicha asociación. Me es muy fácil imaginar las reuniones de tal asociación alrededor de una mesa de dominó, carcajeándose con los chistes que (me consta) tan bien sabían contar, con los dos invitados del momento a la disertación lingüística en cuestión (léase: la reta del dominó).
Ninguno está ahora, mas que en miles de recuerdos propios, ajenos y compartidos. Y aunque tristemente no registro ninguna conversación entre los dos, sus palabras las guardo cual enciclopedias. De mis conversaciones con cada uno de ellos me nació la imagen que uno hablaba como si trazara con un pincel fino las palabras, del otro aprendí el gusto e importancia del hablar correcto2. Fue hasta años después que llegué a darme cuenta que lo que ellos hacían, cada uno a su manera era tejer artesanalmente las palabras.
El chiste es que ahora, tras empacar lo que quedaba en casa de mi abuela, me topé con este libro, con su respectiva dedicatoria. Regalo de mi abuelo Humberto a mi abuelo Oscar.
Mi querido amigo Don Oscar [...]:
Si la palabra es la cabalgadura del pensamiento,(*) este libro es una buena silla taraceada para hacer cómodo el viaje.
México D.F. a 21 de mayo de 1970.
(*)Pedro Berruecos
El libro en cuestión es la decimonovena edición del Diccionario de la (aún en aquel entonces respetable) RAE.
Lo que sí me quedo para mi, es la nota que escribió en la página donde aparece la palabra “taracear”, gran guiño entre dos genios amigos.
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1: No conozco qué tan seria o formal era la constitución de esta Asociación, pero lo investigaré, igual y hasta se podría continuar…
2: Mi florido lenguaje, es cortesía de la vida misma, de nadie en especial.


























